
Bueno la entrada pasada resultó un poco dramática para mi gusto. Con eso de que casi no se me dan los dramas... En realidad me encontraba en un momento algo, que digo algo, bastante sensible. Todo me hacía llorar, todo me hacía enojar, cualquier cosita me hacía explotar. He de dar gracias a las hormonas por ello. Esta bendita situación de ser mujer en edad reproductiva me pone las ideas y las emociones de cabeza. Pero ya pasó todo.
Eso no quiere decir que las cosas por las que me quejé anteriormente no sigan revoloteando en mi cabeza, pero si que me siento mucho mejor y que ahora puedo ver las cosas desde otro ángulo.
Eso no quiere decir que las cosas por las que me quejé anteriormente no sigan revoloteando en mi cabeza, pero si que me siento mucho mejor y que ahora puedo ver las cosas desde otro ángulo.
Me di cuenta de que hablar lo que me pasa es la mejor terapia que puedo tener. Quejarme por lo que no me gusta o pedir lo que necesito es una decisión que me permite saber que no dejé las cosas como estaban y que si no se arreglan como quisiera, ya no quedó precisamente en mis manos.
Me di cuenta también de cada uno toma sus propias decisiones en base a la libertad que se nos fue otorgada al nacer; que cometemos actos voluntarios basados en las circunstancias por las que pasamos y que hay que asumir con mucho valor y responsabilidad cada una de las concecuencias que estas decisiones libres y llenas de conciencia traigan consigo.
Conseguí entender que mi vida es lo más valioso que tengo. Y que más que eso, las personas que me rodean le dan un sentido a mi paso por el mundo. Que tengo una capacidad enorme de dar amor. Que adoro ser la protagonista de mi propia obra. Que cada pequeña acción que emprendo genera una serie de pequeñas consecuencias que van marcando y definiendo el rumbo de mi propio destino. Que creo y no en el destino: Pienso que sí tenemos un camino destinado para vivir, que algunas personas llegan por que debían llegar pero que inevitablemente las acciones que tomemos y los caminos que elijamos nos llevan a un nuevo destino, en donde se nos presentan nuevas situaciones y nuevas personas. Me pregunto qué pasaría si no hubiera hecho esto o aquello.
Me emborraché de risa con mis amigas. Dije que los hombres en edad de pubertad-adolescencia son unos estúpidos. (Claro que lo son). Me quejé por haber sido plantada ayer cuando estaba citada para tener clase de reposición -o adelanto- en domingo. Me volví a reír. Compré chocolates para sentirme mejor, para no dormirme en clase y me tomé dos litros de agua. Y nuevamente hablando de decisiones, me di cuenta que el bienestar y la felicidad son una decisión propia.
Planeé mi día de mañana, organicé los horarios en los que haría mis tareas y me di cuenta de que me quedaría suficiente tiempo disponible para consentirme un ratito. Me comí un pedazo de rosca de rompope que preparé el sábado. Me tropecé con una piedrita rumbo a clase y volví a sonreír.
Apliqué términos propios de cualquier administrador en mi vida cotidiana. Por ejemplo, "Darle valor agregado a la relación" ó "La clase de 4 horas de mañana provocará que la ley de rendimientos decrecientes haga que al final de la clase no pongamos atención".
No sé. En pocas palabras, fui feliz.

2 comentarios:
no hagas suposiciones!!
dns!!
Querida Sandy:
¡Me espantó la nota anterior! Aunque debo reconocer que fue escrita con una fuerza descomunal producto de un montón de cosas que no quiero inferir en este momento.
Sólo decirte que el nuevo texto es interesante; sin embargo, me gusta más el otro aunque te pido lo siguiente:
1. Quiérete, quiérete mucho.
2. Asume ser la protagonista de tu vida sin esperar nada de los demás.
3. Alimenta tu espíritu para tí, por tí.
4. Llora hasta debaratarte los ojos, enjuga el llanto y sonríe.
5. Recuerda que por alguna razón estamos en este mundo y por otra más se viven ciertas cosas y se dan encuentros con las personas.
6. Revisa cada día tu corazón y pregúntate por su estado y apapáchalo, consiéntelo, cuídalo.
7. Come muchos chocolates.
8. "Los sentimienos sentimentales" producto de las hormonas no son privativos de las mujeres en edad reproductiva... creo que es más bien propio del género femenino.
Recuerda que siempre, en algún lugar SIEMPRE hay alguien que piensa en tí y que te quiere.
Publicar un comentario