
Hace algunos días, acabando de bañarme, entré con el mayor cuidado a mi habitación, procurando que mi familia no se despertara con el ruido que hago cada vez que me estoy arreglando. No quería despertarlas pensando en que tal vez estarían cansadas y no desearían que nada interrumpiera sus dulces sueños....todas mis precauciones fueron en vano: de mi salió un fuerte grito, un agudo grito que obviamente despertó a mi madre y a mi hermana. Lo peor que puede existir para mi, es ver tan cerca a un arácnido. Era tan grande y tan rápida, que no podía hacer nada más que quedarme completamente paralizada, pidiendo ayuda...comencé a sudar, a temblar y a descubrir que mi desagrado por las arañas, va mas allá de un simple miedo...la manera en la que reaccioné me hizo pensar que esto es una fobia real. (¿quien lo diria?, ¡ja!)
Posteriormente, rumbo a mi casa, y no precisamente sola, una jauría hacía sus desmanes en la calle, lo cual a mi no me interesó en lo absoluto, y supongo que tampoco a quien me acompañaba, pero de pronto, una señora de pans rojo y cabello teñido de rubio, comenzó a ocultarse detrás de nosotros, pidiendo que no la dejáramos, ya que le daban mucho miedo lo perros. La escena fue graciosísima: el y yo caminando, y la señora pasando de un lado a otro-¡y de una banqueta a otra!- con nosotros. Cada vez que ella cruzaba la calle, y nosotros con ella, los caninos cruzaban también, como si supieran que eso atormentaba a la pobre mujer. Caminamos varias cuadras y ella dobló en la esquina, dándonos las gracias. Apuesto que todavía temblaba.
Concluyendo, así como yo me reía de la reacción de la dama, alguien más se rie de mis reacciones ante las arañas... :)

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